Reflexiones
Una nueva generación en búsqueda de poder
Por Samuel Fuentes
Sin tener aquí quien me amedrente
bajo un árbol resguardado estoy
sostenido por el omnipotente
especulando las habilidades
que necesita el guerrero de hoy.
Comentándoselo a mi Salvador
mis pensamientos a Él le entregué
respondiéndome con profundo amor
utiliza el don que en ti sembré.
¡Señor Jesús!, preciso hoy respuesta
a esta interrogante, por favor
miles de jóvenes bajan la cuesta
a las drogas dañando su interior.
Hijo mío escucha con atención,
necesitan la fé fortalecida
mucha perseverancia y decisión
llegarán a las vidas destruidas
con ayuno y extrema oración.
Que el dinero no los desoriente
ni el oro ni la fama los llenen
serán como una luz refulgente
llevando frutos a los que no tienen.
Repletos de mi fuerza y dirección
con la justicia sobre sus espaldas
eliminando alguna distracción
sin buscar en los vecinos sus faltas.
La fidelidad debe abrazarte
la benevolencia acariciarte
alcanzarás el rostro del Gigante
logrando ser firme como baluarte.
Señor, mi vida a ti dedicaré
solo a ti mi Jesús adoraré
los inicuos con mi boca mataré
y ciertamente yo librado seré.
¡Levántate generación de poder!
con el ajuar de justicia y amor
juntos creyendo lograremos vencer
y salvar al mundo del engañador.

Por las corrientes de las aguas
"Porque yo derramaré aguas sobre el desierto y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación y mi bendición sobre tus renuevos." Isaías 44:3
Por: Yeidy M. Feliciano
El viernes pasado mientras iba de compras por el Regency Square Mall de Jacksonville, me encontré con una fuente grandísima. Me detuve para contemplar y escuchar ese sonido tan apacible del agua cayendo, uno de mis sonidos favoritos y mi hijo menor, Daniel Yahir, quien estaba llorando a gritos, cesó de llorar. Mi esposo no le quedó otra que decir: "a la verdad que el agua tiene un poder inexplicable de calmar."
Y es que el agua realmente posee esa virtud o poder (como quieras llamarle) de aquietar nuestra alma, sí de "aquietarla", porque muchas veces vivimos vidas tan agitadas que nuestra alma pide a gritos un descanso como lo expresa el salmo 42 cuando dice: "como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti oh Dios el alma mía."
El agua, ese líquido vital creado por Dios como parte de su buena creación, es también una metáfora usada por Dios en su palabra para representar salvación, presencia de su Espíritu y bendición, entre otras cosas. Es por eso que cuando te detienes frente a algún cuerpo de agua sea natural o artificial o frente a una simple fuente o a la ducha misma, tu espíritu disfruta esa atmósfera de paz y sosiego que el agua encierra en sí misma.
En una ocasión, el Señor dijo en el libro de Isaías: "en las alturas abriré los ríos y en el desierto estanques de agua…" y esa promesa hoy día sigue vigente para ti y para mi en nuestro caminar por los "desiertos" de esta vida, no importa por cuál desierto nuestra alma atraviesa en esta hora, el agua vivificante de la presencia de Dios está siempre disponible para saciar nuestra sed, sólo tienes que allegarte a la fuente que es Cristo; así como yo me allegué ese viernes a la fuente del Regency Square.
Dios, quien controla los procesos naturales de precipitación y evaporación del agua, al igual que los cursos de sus masas, está también dispuesto a tomar control de todo aquello que agita o "precipita" tu alma y encarrilar el curso de tu vida. El agua de su Espíritu es más poderosa y maravillosa que la de aquella fuente del Regency Square, que la de las Cascadas de La Encantada (donde tantas veces me bañé en Añasco) e incluso más que la de las Cataratas del Niágara, de las cuales tengo que decir que es lo más hermoso que he tenido la oportunidad de apreciar. El agua de su fuente es inagotable, tanto que El mismo le dijo a la Samaritana en el pozo de Bethesda, "Cualquiera que bebiere de esta agua, no tendrá sed jamás."
En este día, yo te escribo especialmente a ti estudiante, que quizás tu vida está siendo agitada por los estudios, el trabajo y la incertidumbre del futuro, a ti madre quien tal vez estás turbada por el diagnóstico que el médico le dio a tu hijo y/o por la crisis que estás pasando en tu hogar, a ti profesora que ya no puedes disimular ante tus estudiantes la carga que llevas; a ti ama de casa que sientes que la casa se te cae encima, a ti clerical que estás estresada por todo el trabajo que hay atrasado en la oficina, en fin, te escribo a ti mujer de Dios que estás necesitada del agua de vida que refresque tu alma, por que son muchas las situaciones que en esta hora pueden constituir un desierto para tu alma y tomaría días describirlas.
A ti mujer, te invito a que te detengas de tu tren de vida unos minutos y hagas a Dios y a tu alma la oración que le hizo David en el salmo 42: 6-11. "Dios mío, mi alma está abatida en mí… todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. Pero en este día tú Jehová mandarás tu misericordia y en la noche tu cántico estará conmigo, y mi oración a ti. Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mi y por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo? Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué te abates, oh alma mía y por qué te turbas dentro de mi? Espera en Dios. Amén."
Declaro la paz y el gozo de Dios para tu vida en este día. Que Dios te bendiga.

La Historia de una muerte trágica
Por José A. Bonilla
En una ocasión un operador de un puente mecánico, que permitía el paso de un tren cuando era cerrado, y el paso de embarcaciones cuando estaba abierto; llevó consigo a su hijo menor para que lo acompañara un día de trabajo. En un momento dado, cuando el padre estaba en sus labores, el niño entretenido en el lugar fue a parar al área de los engranajes. Poco tiempo después el operador recibe la señal de la aproximación del tren, por lo cual debido a que el puente estaba abierto, debía proceder a activar el mecanismo que haría bajar el puente para que el tren pasara por él. En ese momento el operador de percata de que su hijo estaba metido entre los engranajes inocentemente sin saber la peligrosidad de su acción.
Lo peor que le puedo pasar al operador y padre del niño ocurrió. Se dio cuenta de que ya no quedaba tiempo para posponer el bajar el puente, para ir a sacar a su hijo de ese lugar antes de que el tren llegara. El tren venía lleno cientos de pasajeros, y a una velocidad que no permitiría poder frenar a tiempo si el puente hubiese estado abierto aún. El operador tenía ante sí el tener que tomar una terrible decisión entre salvar la vida de su hijo, a expensas de las de cientos de pasajeros, o por otro lado, sacrificar a su hijo para no causar una tragedia donde podrían perecer aquellas personas que iban en el tren.
La historia concluye que este operador con corazón en mano y desgarrada su alma de dolor tomó la decisión de dar la vida de su hijo a favor de la vida de cientos de personas. Activó el puente, permitiendo que el tren pasara a tiempo, y sin que nadie de sus tripulantes y pasajeros supiera lo que había pasado; que sus vidas estuvieran a un paso de la muerte.
La Biblia enseña:
[“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Evangelio según San Juan 3:16)]
¡Amigo lector! Es posible que ni tengas la más mínima idea del amor tan grande que tuvo nuestro Padre Celestial al enviar a su propio hijo unigénito a la tierra para redimirnos del pecado y de la muerte. La estadía de Jesús en la tierra no fue unas vacaciones en el caribe. Jesucristo sufrió vituperios, humillaciones, tortura y su asesinato en una cruz, como oveja que va al matadero; dándose así mismo por amor a ti y por toda la humanidad.
[“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),” (Epístola de San Pablo a los Gálatas 3:13)]
Posiblemente pienses que no estás en la noticia o en la importancia de Dios, o que Dios tiene cosas más importantes que hacer que fijase en ti, ¡pero te equivocas! Dios te ama y estás en su noticia, y es por eso que te permitió que en este momento estés leyendo este escrito.
De manera de que no te debe caber la menor duda, que por ese amor Dios ideó un precioso plan de salvación para que la humanidad tuviésemos nuevamente paz para con Él por medio de la sangre derramada por su hijo Jesucristo en la cruz del calvario. Esta es la única forma de ser limpiados de todo pecado y toda culpa para así poder entrar al gozo del Señor.
En esta hora te pido que consideres entregar tu corazón y tu vida al Señor. Ábrele tu corazón a Dios y deja que Él venga a morar a tu vida, y serás una persona nueva y completa en espíritu, alma y cuerpo. Tu razón de ser y tu propósito en la vida cobrarán el sentido que nunca has podido definir.

Derribados más no destruidos
Por José A. Bonilla
¿Alguna vez usted ha experimentado un momento de tropiezo espiritual? Todos en algún momento de nuestras vida hemos experimentado algún momento tropiezo en nuestro caminar espiritual. Generalmente esto nos llega por dos razones. Primero como consecuencia de una mala decisión, por otro lado, por medio de algún tipo de influencia externa por una persona o circunstancia preparada por el diablo que nos empuja. La palabra nos enseña en el Salmo118:13 que el enemigo está siempre presto para empujarnos con violencia.
Los tropiezos y caídas en el caminar cristiano no son nada nuevos. En la Biblia nos encontramos un sin fin de casos y ejemplos de personajes que pasaron algún momento de tropiezo. Nosotros no somos la excepción. Primeramente, esto es así por nuestra naturaleza humana imperfecta y corruptible que tiende a ser seducida por el pecado y lo terrenal. Segundo, no obstante a lo anterior, tenemos además a Satanás, el diablo 24 horas al día y 7 días a la semana al asecho pendiente del más mínimo descuido para darnos el empujón y caer.
El enemigo nos quiere atracar con todo los recursos a su alcance para sacarnos de carrera porque estamos en el último tiempo. A nuestro adversario el diablo le queda poco tiempo y se está valiendo de sus espíritus obstaculizadores de la verdad para mantener a los perdidos sordos y ciegos ante la predicación del evangelio, y segundo arrastrar al camino de perdición nuevamente a todos aquellos que han sido redimidos por la sangre de Cristo. Es una práctica favorita del enemigo en este último tiempo lograr hacer caer gente que son verdaderos soldados de batalla en el Señor. Su objetivo principal es tanto atacar gente de renombre o de gran reputación como cristiano, gente que por mucho tiempo ha dado buen testimonio y han hecho mucho en el Señor.
Es inevitable que el enemigo nos empuje con violencia. Es por eso que debemos orar y clamar cada día más por nuestros líderes y siervos de Dios y no quedarnos inertes y con los brazos cruzados a esperar a que venga el empujón del enemigo. Debemos auto evaluarnos y buscar que áreas de nuestra vida están expuestas a la merced de que el enemigo nos dé el empujón por medio de ellas y pedirle a Dios que nos de fortaleza en nuestras debilidades. De esta manera, cuando el enemigo empuje con violencia, estaremos firmes y resistiremos al diablo. Está de nosotros estar equipados con lo necesario para evitar que caigamos ante un empujón de nuestro adversario. El enemigo está como león rugiente buscando a quien devorar, pero la palabra nos enseña que si nos sometemos a Dios podremos resistir al diablo y este huirá de nosotros.

¿Que tienes en tu casa?
Por Saudy Acevedo Calvente
Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamo a Eliseo diciendo: Tu siervo era temeroso de Jehová; y han venido los acreedores para tomarse dos hijos míos por siervos. Eliseo le dijo: ¿que haré yo? ¿Declarame que tienes en casa? Y ella dijo: tu sierva ninguna cosa tiene en su casa, sino solo una vasija de aceite
En este tiempo a la gente pobre se le permitía pagar a sus deudas con su hijos o vendiéndose a si mismo como esclavo. A todo esto, había orden de parte de Dios que los ricos no abusasen de los pobres en tiempos de necesidad extrema. Este acreedor no estaba actuando según el mandato de Dios, ya que le estaba cobrando en un momento crítico para ella; su esposo había muerto. Y esta es la razón de por qué ella va donde el profeta Eliseo y le comenta su necesidad. Notemos que ella dice a Eliseo: “Tu siervo era temeroso de Jehová; y han venido los acreedores para tomarse dos hijos míos por siervos”.
Ella estaba desesperada cuando le comenta “…tu sabes que era temeroso de Jehová”. Eliseo le pregunta: ¿que tienes en tu casa?, y ella contesta una vasija de aceite. Él le dijo que tomara vasijas prestadas, se reuniera con sus hijos, las llenara y las vendiera y pagara y viviera del restante.
Jesús te pregunta: “¿que tienes en tu casa?”, porque hay situaciones en las cuales el señor Jesucristo te dice: dame tu corazón, dame tu problema, tú prueba, tu enfermedad. Ponla en mis manos yo resuelvo. Pero hay momentos en que Jesús te dice que tienes en tu casa, porque hay situaciones que El Señor quiere que participes del milagro que Él va hacer. Dios te dice: cual es tu situación y que tienes en casa. Lo que tenga ponlo en las manos de Él. El Señor quiere que tú hagas tu parte, que el se encargará de lo imposible. No pierdas tu fe y dile a tu problema cuan grande es tu Dios.

El Pájaro del Pantano
Autor Desconocido
Esta es la historia de un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano. El pájaro se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo. Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre.
Cierto día, un gran ventarrón destruyó su guarida. El árbol podrido comenzó a ser tragado por el barro y el pájaro se dió cuenta que iba a morir. En un deseo repentino de salvarse comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo. Le costó mucho trabajo porque había olvidado como volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logro levantarse y cruzar volando el ancho cielo llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso.
"Los problemas serios son como el ventarrón que ha destruido nuestra guarida y nos está obligando a elevar el vuelo." (C.C.S.) Muchas veces estamos viviendo situaciones que si bien no son lo que queremos; y sabemos que de una u otra forma nos esclavizan, por distintos motivos (miedo, comodidad, indiferencia, etc.) no damos el paso para salir de esto. Incluso, a veces conscientes de que debemos salir, cambiar nuestra vida y ser libres como Cristo quiere, no lo hacemos; y pedimos en oración fuerzas para hacerlo.
Es allí cuando muchas veces el Señor permite problemas o dificultades serias en nuestras vidas, por medio de las cuales tenemos que tomar decisiones (que si son tomadas en oración siempre será para mejor) que nos obligan a salir adelante. Al igual que el pajarito de la historia, nos es doloroso levantar las alitas y volar. Sin embargo precisamente eso es lo que Cristo nos pide; un SALTO DE FE. Sabiendo que Él nos sostendrá en todo momento.
La realidad es que al dar ese paso encontramos que siempre hay algo mucho mejor que Él Señor ya tenía preparado para nosotros y solo esperaba que nos atreviesemos. Por eso no nos desesperemos ante las dificultades; Cristo esta con nosotros y con Él hay Victoria.
"Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo" Mt 28:20.

Rejuveneciendo como Águilas
Por José A. Bonilla
Es común que dentro del caminar cristiano desarrollemos algún tipo de “plumaje viejo” que debe ser renovado. Este al permanecer allí provoca en nosotros un peso grande e innecesario en el caminar cristiano, a tal grado, que en vez de ayudarnos a disfrutar y saborear la vida cristiana, todo lo contrario, la vemos como una carga. Por otro lado, nos impide dar pasos de evolución en el trato de Dios con nuestras vidas. Es por eso que es típico ver cristianos de 10, 20, 30 o más años en el evangelio siguiendo la misma rutina. La palabra nos enseña en Hebreos 12:1 – “…despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia,…”.
El Salmo 103, versículo 5 expresa: “…De modo que te rejuvenezcas como el águila. …” Aquí el salmista nos trae a la consideración una importante enseñanza del caminar cristiano comparándonos con un águila. El salmista inspirado por el Espíritu Santo comprendió que en momentos dados en el caminar cristiano había que hacer un alto, autoevaluar su vida y, si ameritaba, dar pasos para un rejuvenecimiento.
El águila es el ave de mayor longevidad de la especie. Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, a los 40 años, deberá tomar una seria y difícil decisión. A los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles, sin conseguir tomar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico, largo y puntiagudo se curva, apuntando hacia el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas. Volar ya se le hace mucho más difícil. Entonces, el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación, que dura hasta 40 días. Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar. Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear con su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo. Después de arrancarlo, espera el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas. Cuando las uñas comienzan a salir, comenzará a desplumar sus plumas viejas. Después de 5 meses, sale para el famoso vuelo de renovación y para vivir 30 años más.
Comparativamente, en la palabra del Señor podemos encontrar suficiente evidencia que apunta a que en nuestra vida cristiana, muchas veces tenemos que resguardarnos en momentos específicos del tiempo y comenzar un proceso de renovación para continuar un vuelo de victoria. En ese proceso debemos desprendernos de viejos paradigmas, costumbres, tradiciones, prejuicios, indiferencia, y hasta recuerdos que nos causaron dolor. Debemos además desprendernos del miedo al futuro de lo que Dios quiere hacer de nosotros y con nosotros. Solamente libres de ese peso podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.
La muerte espiritual esta asegurada para todo aquel creyente que, a tiempo, no se de cuenta que tiene que renovarse en Cristo para poder refrescar su vida espiritual en el Señor. Este proceso le permitirá afinar todos sus sentidos espirituales hasta que logre desarrollar el máximo potencial que puede dar para la obra de Dios. Con un peso innecesario tan grande encima es imposible aspirar al logro de ese máximo potencial en el Señor. Con razón Isaías 40:31 termina diciendo: “… correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” Pues es importante despojarnos de todo peso,…, que nos asedia y corramos la carrera que tenemos por delante puestos los ojos en Jesús; nuestro Señor, autor y consumador de nuestra fe.

No quites tu mirada del Maestro
Por Saudy Acevedo Calvente
Base Bíblica: Mateo 14:24-31
En este pasaje Jesús acababa de hacer un milagro cuando le dice a sus discípulos que se montaran en la barca y fueran al otro lado. Jesús quería orar, y por esa razón quería quedarse solo. Mientras tanto, poco tiempo después los discípulos estaban siendo azotados por una tempestad en el medio del mar. Ellos tenían el problema de que los vientos eran contrarios. La palabra nos dice: “ya pasaba la cuarta vigilia de la noche cuando vino Jesús a sus discípulos caminado por el mar”. Sus discípulos se asustaron y gritaron “¡un fantasma!”. Ellos estaban cansados y agobiados por el mal tiempo, y en medio de eso, aparecerse alguien caminado por el mar fue algo aterrador; pero Jesús les dijo que no temieran “Yo Soy”.
Hay momentos en nuestra vida en que somos azotados por diversas situaciones, pruebas, problemas enfermedades; y nos sentimos solos y abandonados. Pero en realidad esto no es así, sino que al otro lado hay alguien esperando que uno agote todo los recursos para Él poder encargarse de la situación en el punto en que ya las fuerzas humanas no den para más. No podemos equivocarnos, cuando Dios comienza a dejarse ver en nuestras vidas a través de un milagro no digamos es una casualidad, un golpe de suerte, una obra del destino que lo trazó de esta manera, o que fue la ciencia. Dios es quien tiene el control absoluto de todo, y es quien cuida de nosotros.
En ese momento Pedro quiso certificar que fuera cierto el que fuera Jesús quien se dirigía hacia ellos caminando sobre el mar y le dijo: "si eres Jesús hazme caminar por el mar". Pedro era uno de los discípulos más allegados a Jesús y había visto y experimentado los milagros que él había hecho en otras personas. El conocía al Maestro y quería saber si era cierto. Y es en ese momento que Jesús le dice: “Ven”. Pedro se lanzo al agua y comenzó a caminar, pero comenzó a mirar las olas, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Cuando Pedro ve que se está hundiendo clama al Maestro para que lo salve.
En nuestro diario de vivir como cristianos no podemos dar más importancia a las cosas que pasan a nuestro alrededor que a Dios, porque éstas provocan que nuestra fe caiga. Si quitamos la mirada del Maestro nos desenfocamos y estamos destinados a hundirnos. Si en estos momentos te sientes, como Pedro, que has quitado la mirada del Maestro, clama a Él para que te salve y te restaure nuevamente. Así como Jesús salvo a Pedro, también él tiene la manera de salvarnos a nosotros. Él se hizo hombre para morir en la cruz por nosotros, ya que El sabía que con nuestra fuerza no podíamos vencer; no podríamos solos. Por esa razón derramó su sangre preciosa para morir por ti y por mí, y limpiarnos de todo pecado y darnos vida eterna para poder morar con Él por la eternidad.

Más sólidos y firmes que nunca
Por José A. Bonilla
Sin árboles no hay vida. Los árboles fabrican el oxígeno que respiramos, nos proporcionan maderas, frutos y sustancias químicas, detienen la erosión de nuestros montes y captan humedad, nos alegran con su floración y nos cobijan bajo su sombra.
Si aplicamos todas estas características y las personalizamos a los cristianos podríamos parafrasear lo anterior de la siguiente manera: “Los cristianos en la tierra son fuente de vida por medio de Cristo. Por medio de los cristianos el Espíritu Santo sopla su brisa espiritual y ayuda a limpiar el ambiente de inmundicia, produciendo un clima espiritual limpio para la humanidad. Los cristianos son la materia prima de talento y habilidades que Dios utiliza para su obra en la tierra. Los cristianos son sólidos, producen frutos espirituales que alimentan al perdido y proveen vino y aceite para curar el alma herida. Los cristianos con la ayuda y guianza del espíritu santo en la tierra evitan que el enemigo arrase con la tierra y la convierta en un desierto. Sobre ellos cae el rocío del amor de Dios para los perdidos. Los cristianos embellecen la tierra y producen sombra a los perdidos.”
En el Salmo 92:12-15, David hace una expresión muy clave para entender el significado de la vida cristiana y el propósito de Dios. El compara al creyente y seguidor de Dios con dos árboles importantes en esa época (la palmera y el cedro). La palmera y el cedro eran árboles muy admirados entre otras cosas por su altura y su larga vida. Sobre la palmera se dice que: “siempre está verde, su fruto los dátiles son muy agradables, cuanto más la aprietan, mejor crece”. En cuanto al cedro se dice que: “es grande e impresionante, daba una madera muy apreciada para la construcción de palacios y de templos, desprende un perfume, crecían hasta 34 m de altura por 9 m de circunferencia, por lo tanto eran sólidos, fuertes y firmes”.
Más que nunca el cristiano debería examinar su vida cristiana y compararse en términos espirituales con estos árboles. En la medida que estemos plantados en la casa de Jehová recibiremos la savia (energía) de Dios que nos mantiene la llama del Espíritu viva y vidas fructíferas en el Señor. Que como la palmera, podamos crecer por encima de las circunstancias no importa cuanto estas aprieten. Y como el cedro estemos firmes siempre mirando al cielo y prestos para buenos usos.